CAPÍTULOS DE PROMOCIÓN DE MI PRIMER LIBRO

CAPITULO 1: EL SELLO SE ROMPE

La oscuridad era casi total, a excepción de una especie de farolillos por ambos lados de un camino que se iban encendiendo según iba avanzando, todo lo demás estaba oscuro no se veía nada, por mucho que avanzara, el camino no se acababa. De pronto se golpeó con algo que le impidió seguir el camino, pero no violaba nada, amenaza la mano para palpar, de pronto su mano se detuvo, pero no vio nada que la pudo detener, aun así por mucha fuerza que hiciera no avanzaba, parecía como si el aire se hubiera vuelto duro, como si un mimo estuviera haciendo uno de sus trucos de magia, pero esta vez si sería real. Grabó esa extraña superficie con las dos manos de un extremo a otro del camino guiado por farolillos. Nada, ni un hueco por el que pasar. se habría parado parado reflexionando que podría hacer ... ¿Dar la vuelta? no sabía cuánto tardaría en encontrar algo a alguien, tampoco si tendría algo en la otra dirección ya lo mejor también podría tener otro muro invisible. De repente, un par de figuras circulares rojas y brillantes aparecen al fondo del pasillo, justo detrás del muro invisible. Oliver dio un respingo al verlas. Al principio se quedará allí paradas, sin intención ninguna, pero poco a poco, como si se percataran de su presencia comenzará a avanzar hacia él. Oliver se ponía cada vez más y más nervioso ante esas extrañas figuras que iban haciendo más grandes mientras avanzaban hacia él, en un abrir y cerrar de ojos esas figuras circulares se estamparon contra el muro haciendo que este resplandeciera con una luz blanca Una figura en forma de espiral en el medio del muro transparente que por un momento cegaron a Oliver. Las dos figuras circulares se quedarán allí, quietas. Poco a poco según los ojos de Oliver van acomodándose a la oscuridad, viendo algo más, alrededor de las figuras circulares va surgiendo lo que parece ser una cara, después de aparecer la sombra de un cuerpo, conforme va apreciando más cosas su corazón va latiendo más deprisa, asustado por lo que esta presenciando, la figura muestra su sonrisa blanca como la nieve dejando ver dientes en forma de colmillos, cuatro de ellos más grandes que los demás. Sus ojos ya amoldados a la oscuridad obtuvieron una visión mejor de esa cosa, una figura humana con los ojos rojos como el fuego brillante y una sonrisa amenazada, una sonrisa y unos ojos que lo miraban y sonreían va viendo algo más, alrededor de las figuras circulares va surgiendo lo que parece ser una cara, después va apareciendo la sombra de un cuerpo, conforme va apreciando más cosas su corazón va latiendo más deprisa, asustado por lo que esta presenciando, la figura muestra su sonrisa blanca como la nieve deja ver los dientes en forma de colmillos, cuatro de ellos más grandes que los demás. Sus ojos ya amoldados a la oscuridad obtuvieron una visión mejor de esa cosa, una figura humana con los ojos rojos como el fuego brillante y una sonrisa amenazada, una sonrisa y unos ojos que lo miraban y sonreían va viendo algo más, alrededor de las figuras circulares va surgiendo lo que parece ser una cara, después va apareciendo la sombra de un cuerpo, conforme va apreciando más cosas su corazón va latiendo más deprisa, asustado por lo que esta presenciando, la figura muestra su sonrisa blanca como la nieve deja ver los dientes en forma de colmillos, cuatro de ellos más grandes que los demás. Sus ojos ya amoldados a la oscuridad obtuvieron una visión mejor de esa cosa, una figura humana con los ojos rojos como el fuego brillante y una sonrisa amenazada, una sonrisa y unos ojos que lo miraban y sonreían la figura muestra su sonrisa blanca como la nieve deja ver dientes en forma de colmillos, cuatro de ellos más grandes que los demás. Sus ojos ya amoldados a la oscuridad obtuvieron una visión mejor de esa cosa, una figura humana con los ojos rojos como el fuego brillante y una sonrisa amenazada, una sonrisa y unos ojos que lo miraban y sonreían la figura muestra su sonrisa blanca como la nieve deja ver dientes en forma de colmillos, cuatro de ellos más grandes que los demás. Sus ojos ya amoldados a la oscuridad obtuvieron una visión mejor de esa cosa, una figura humana con los ojos rojos como el fuego brillante y una sonrisa amenazada, una sonrisa y unos ojos que lo miraban y sonreían
Nos veremos pronto detectamos la extraña figura.
Acto seguido la figura comenzó a soltar carcajadas sin sentido que retumbaban por todo el lugar, cada carcajada sonaba más alta que la anterior, reía a la vez que penetraba sus ojos rojos como el fuego en los ojos del chico.
Oliver pego un brinco en la cama, seguido de un gemido de angustia, estaba cubierto de sudor y jadeando. Hemos vuelto a soñar la misma pesadilla de todas las noches desde que tuve uso de razón. A pesar de las pastillas, seguí teniéndolas aunque tuve que reconocer que en menor medida, pero aun así cuando aparecieron apenas descansaba. Miró el reloj de la mesita de noche, como de costumbre eran las 7:00 de la mañana, aún faltaba media hora para que sonara el despertador para ir a clase. Aun así, levantarse y darse cuenta de una ducha, ya que necesita desesperarse. Su abuela Mary ya despertará seguramente, nunca dormía muchas horas seguidas y por muy tarde que se acostase también se despertaba temprano. Antes de ducharse consideró si su abuela necesitaba algo, se sintió de la cama se puso las zapatillas y abrió la puerta de su habitación, el pasillo estaba a oscuras así que su abuela aún estaba en su habitación. Pasó la habitación de sus padres ahora deshabitada y se paró en la siguiente que era la de su abuela y llamo a la puerta.
—Adelante cielo cambió suavemente su abuela, a continuación Oliver abrió la puerta.
—Hola abuela, buenos días tuvo lo más alegre que pudo.
—Buenos días Oliver, ¿ha tenido otra pesadilla?
—Si eso me temo abuela.
¿Te tomaste la pastilla anoche?
—Sí, pero ya sabes que a veces no funcionan muy bien que digamos.
Mary le dedico una sonrisa cariñosa y empática, por mucho que le quisiera, a sus 70 años no podría hacer nada.
—Bueno abuela me voy a duchar, ¿necesitas algo?
No hijo tranquilo, ve a ducharte, luego nos vemos en la comida. Que se de bien la escuela.
—Vale, gracias abuela. Llámame si necesitas algo, el teléfono lo tienes en el segundo cajón de tu mesita.
—Gracias hijo, no te preocupes estaré bien.
Terminada la conversación Oliver se enfrenta a la ducha, se quitó los calzoncillos que era lo único que utilizaba como pijama. "Esto de dormir sin apenas ropa es un chollo", consideró al espejo como de costumbre, su pelo moreno estaba alborotado y sus ojos marrones se notaban cansados ​​"parezco un alma en pena" pensó medio sonriendo, y acto seguido se metió en la ducha. Cuando hubo terminado se vistió, desayuno y se fue a la escuela una vez hubo cogido su mochila. El trayecto era de unos 30 minutos andando. Pasó al lado del coche de su abuela, "un año más y ya podría sacarme el carnet de conducir y olvidarme de estas caminatas y del transporte público "probado.
Ya sentado en su pupitre como buen alumno o al menos intentaba aparentarlo, Llegó su mejor amigo Charli, tenía una melena rubia y ojos azules, tenía la misma estatura que Oliver quizás algo más bajo y su complexión era delgada al igual que Oliver.
—Pareces un alma en pena tío.
—Gracias yo también te quiero.
¿Otra vez la misma pesadilla?
—Si ... es un coñazo pero hay que vivir con ello -e intenté sonreír pero no le salia, estaba demasiado cansado como para fingir.
No sé cómo lo aguantas, eres muy fuerte, cualquiera de estos chulitos de instituto llegaron arrastrándose por la calle pidiendo misericordia o se hubieran vuelto locos.
"¿Más fuerte que ellos?" pensamos, miro a su alrededor y vio a los que su amigo identificaba como "chulitos de instituto" eran todos atléticos y fuertes, nadie se metía con ellos y aunque los dichos populares decían cuando uno aparenta ser fuerte en realidad es débil por dentro y el que es débil en realidad es muy fuerte ... él no se lo creía, quien es fuerte es fuerte y no había más que hablar.
—Bueno ... —se apresuró a contestar Oliver.— no creo que sea así pero el caso es que me tocó a mí y simplemente hay que afrontarlo, ¿no te parece?
—Jajajaja, si bueno, tienes toda la razón, pero deja de ser tan modesto, todos los sueños significan algo y el tuyo es siempre el mismo así que sea lo que sea lo que signifique tiene que ser algo muy grande.
Charli creía en todo lo relacionado con lo sobrenatural, era un friki en potencia por así decirlo, pero en realidad Oliver pensaba lo mismo, algo había en ese sueño, pero no sabía el que, solo intuía que cuando fuera del momento lo sabría. Eso o tanto tiempo junto a su amigo Charli le había afectado al cerebro.
—Tú siempre con tus temas de lo sobrenatural, es solo un sueño Charli, nada más. Bueno y cambiando de tema que asignatura toca ahora.
—Y tú siempre cortando el rollo jajaja. Pues toca ... mates creo y luego química.
No me lo digas, hoy voy a ser un bonito día verdad.
—Bueno, es viernes.
Los dos amigos se miraron y se echaron a reír, una forma de resumen de todo y coger fuerzas para el día que se les avecinaba.
Acabadas las clases los dos chicos se dirigieron a sus casas charlando de los deberes que tenían que pasar para el próximo día y de cómo llevaban los próximos exámenes. Llegaron a un callejón el cual por las noches se llenaban de vagabundos y drogadictos y aunque Oliver no le gustaba mucho pasar por ahí, lo cierto era que se ahorraban 10 minutos de viaje y como iba acompañado por su amigo no pasaría nada, o al menos eso pensaba. De pronto Oliver comenzó a notar algo raro, como si estuvieran observando, se paró y miro a su espalda ya su vuelta pero no vio a nadie.
¿Qué pasa? —Pregunto Charli extrañado.
No lo sé ... por un momento me pareció como si nos observaran.
—Imaginaciones tuyas, somos los únicos lo suficientemente locos como para pasar por aquí recuerdas.
—Si ... ya —contesto Oliver inquieto.
—Nunca te ha gustado pasar por aquí verdad, eres un miedica —le dijo de broma.
—Si ... será eso ... —respondió mirando aun a su alrededor.

Siguieron el camino sin más interrupciones hasta que oyeron una voz a sus espaldas.
—Darme todo el dinero que tengas u os rajo la tripa afectado una voz detrás de ellos
Los dos chicos se volvieron de inmediato al escuchar esa voz, vieron a un hombre delgado vestido de negro y con una capucha que le cubría la cabeza, también tuvieron una navaja apuntándoles hacia ellos "estaban siendo atracados por un ladrón" afectados Oliver. Charli queriendo hacerse el valiente, tal vez impulsado por haber llamado a Miedica a su amigo o por cualquier otro motivo que Oliver desconocido, dio un paso al frente e intento forcejear con el agresor, este es casi inmutarse le dio una bofetada que le hizo caer al suelo con tan mala suerte que se golpeó la cabeza contra el muro del callejón y se quedó inconsciente. En el transcurso del tiempo que había pasado en esa acción, Oliver se había quitado la mochila y la había arrojado a un lado del callejón, no le dio tiempo más, porque el asaltante ya había vuelto a fijar en el. Oliver estaba asustado, pero por alguna extraña razón calmado y atento estudio la situación. Tuvimos dos opciones: salir corriendo y pedir ayuda, pero eso incluía dejar a su amigo a merced del agresor así que esa opción que descartada de inmediato, la segunda era enfrentarse a él, había aprendido algo de defensa personal, no mucho, pero lo suficiente como para quitarle la navaja a su agresor e intentar asustarlo. No era un chico aparentemente fuerte ni ágil por su complexión física pero siempre había sido más rápido y ágil que cualquier chico de su edad y su fuerza se equiparaba a cualquier deportista de la escuela, esos que Charli llamaba vulgarmente chulitos de instituto, ¿ así que por que no intentarlo? pero eso incluye dejar a su amigo a merced del agresor así que esa opción que descartado de inmediato, la segunda era enfrentarse a él, había aprendido algo de defensa personal, no mucho, pero lo suficiente como para quitarle la navaja a su agresor e intentar asustarlo No era un chico aparentemente fuerte ni ágil por su complexión física pero siempre había sido más rápido y ágil que cualquier chico de su edad y su fuerza se equiparaba a cualquier deportista de la escuela, esos que Charli llamaba vulgarmente chulitos de instituto, ¿ así que por que no intentarlo? pero eso incluye dejar a su amigo a merced del agresor así que esa opción que descartado de inmediato, la segunda era enfrentarse a él, había aprendido algo de defensa personal, no mucho, pero lo suficiente como para quitarle la navaja a su agresor e intentar asustarlo No era un chico aparentemente fuerte ni ágil por su complexión física pero siempre había sido más rápido y ágil que cualquier chico de su edad y su fuerza se equiparaba a cualquier deportista de la escuela, esos que Charli llamaba vulgarmente chulitos de instituto, ¿ así que por que no intentarlo?

¿Éstas sordo muchacho? dame todo lo que tengas o tú y tu amigo no saldréis vivos de esta.
Oliver no contesto, solo se limitó a observarlo.
—Como quieras —concluyo el agresor.
Se abalanzo sobre Oliver con la navaja dirigiéndose a su estómago para apuñalarle, pero Oliver con un movimiento rápido se apartó a un lado en un corto movimiento hacia la izquierda esquivando el ataque, después igual de rápido que su movimiento anterior, ejecuto perfectamente una llave de inmovilización de brazo que consiste en dejar el brazo inmóvil en un ángulo de 90 grados apoyado en la espalda, acto seguido le quito la navaja, el lanzo unos pocos metros detrás de suya y le dio un empujón al agresor apartándolo dos o tres metros hacia delante. El agresor logró mantener la compostura sin caerse al suelo.
Oliver comenzó a sentir que su hombro le empezaba a molestar "a menudo momento para hacerme daño en el brazo". pero al cabo de unos segundos esa idea se le esfumo de la cabeza, el brazo le empezaba a doler más con cada segundo que pasaba, era como si estuviera le quemando, lo peor de todo era que no sabía por qué, no había hecho ningún movimiento tan brusco como para causar ese dolor. Oliver se echó la mano contraria al hombro que le dolía e hizo una mueca de dolor que el agresor capto, algo le pasaba a su víctima, este sonrió y saco una segunda navaja de su bolsillo. "mierda" pensó Oliver. La cosa empeoraba por momentos, no solo tenía que lidiar con su dolor que ahora se estaba extendiendo por todo su cuerpo, si no que cuando creía que su agresor había perdido su arma, resultó que este aún tenía una segunda navaja escondida. El dolor era insoportable, como fuego grabando su cuerpo. "tengo que hacer algo y rápido". Pero la realidad era que no podría más, se vio con una rodilla apoyada en el suelo y con su mano aun sujetándose su hombro por el dolor que siguió brotando de allí, aunque se extendió por todo el cuerpo. El atracador atacó después de ver que su víctima flaqueaba, era su momento. Oliver cerró los ojos, "se acabó" pensó. Pasaban los segundos y no sucedió nada. aunque se estaría extendiendo por todo el cuerpo. El atracador atacó después de ver que su víctima flaqueaba, era su momento. Oliver cerró los ojos, "se acabó" pensó. Pasaban los segundos y no sucedió nada. aunque se estaría extendiendo por todo el cuerpo. El atracador atacó después de ver que su víctima flaqueaba, era su momento. Oliver cerró los ojos, "se acabó" pensó. Pasaban los segundos y no sucedió nada.
—Qué demonios ... detectan el atracador.
Oliver abrió los ojos, la navaja de su agresor estaba a centímetros de su garganta, pero estaba petrificado frente a él, su cara mostraba que estaba asustado y mucho.
Oliver sabía que si esto duraba mucho perdería la conciencia a causa del dolor que cada vez era más fuerte, era como estar ardiendo sin estarlo en realidad, No podría más. El agresor dio un par de pasos atrás, no le gustaba lo que estaba viendo. Un humo rojo comenzó a salir del cuerpo de Oliver, salía hacia arriba por todas las partes de su cuerpo. Oliver comenzó a perder la conciencia, pero pronto sus ojos se volvieron rojo fuego, y miraron al agresor durante unos segundos.
—¡Santo dios! exclamo el agresor muy asustado, y acto seguido salió corriendo.
Los ojos de Oliver volvieron a la normalidad, y el humo fue desapareciendo, poco a poco, mientras perdía la conciencia. En ese mundo de semiconsciente, Oliver creyó escuchar una voz familiar que no se probó de ningún lugar si no de su interior, como si alguien le estuviera hablando de la mente.
Por fin ...
..................
En un salón que poco se diferenciaba de un salón del trono a excepción de la escasa decoración se basaba en paredes de color negro y bustos de esculturas de animales alados y con colas terminadas en punta. Todas ellas poseían armas: espadas, lanzas ... Cada busto estaba al lado de una columna de marfil de color negro, tenía dos hileras de columnas a cada lado del salón y en medio había un espacio amplio. En el centro estaba un hombre alto vestido con una túnica negra, ella tenía un broche circular con 4 estrellas de 5 puntas, vulgarmente conocido por algunas culturas como la estrella de lucifer o satanás. Siguiendo la hilera de columnas a cada lado del salón había otra hilera de hombres con túnicas negras, también teníamos un broche circular en la túnica, pero solo tenía una estrella de 5 puntas. El salón tenía 5 ventanas en una de las paredes del salón que lo iluminaban, una excepción de una estancia más alta que el resto del salón, el cual se accedía por 5 escalones, era igual de amplia que el resto del salón pero más elevado. En esa estancia, había otro hombre sentado en un sillón en forma de trono real, el cual sobresalía medio metro por encima de la cabeza de este, en la parte más alta del trono había una hilera en horizontal de 5 estrellas de 5 puntas, la escasa claridad que accedía a través de los 5 ventanales no llegaba a alumbrar a este hombre por lo que su apariencia y vestimenta era un misterio.
Un hombre se acercó al hombre que estaba de pie en la zona baja del salón, el que tenía las 4 estrellas de 5 puntas y le cuchicheo algo al oído, mientras recibía la noticia, su cara expreso confusión y sorpresa. El hombre sentado en su trono, se percató del cambio en la cara de este.
¿Qué ocurre Alastor?
Alastor por un momento quedo petrificado, llevaban esperando ese momento durante siglos y por fin había llegado.
¿Y bien? su voz sonaba impaciente
—Vera señor ... nos han informado de que el sello se ha roto.

Alastor nunca habría imaginado lo que iba a pasar a continuación, su jefe comenzó a reír de una forma aterradora que hizo retumbar todo el salón.
—Mi querido amigo, es una gran noticia. Encuentra al descendiente antes que la rebelión y traelo ante mí, no quiero que le haya ningún rasguño
—Si señor —se dio la vuelta de inmediato y salió del salón tan rápido como pudo. "Por fin los aviones se aceleraran" se plantearon.
...........
Lilith estaba en su despacho sentada en el suelo con las piernas flexionadas y cruzadas, con las manos apoyadas en las rodillas. Estaba en mitad de su meditación diaria cuando alguien la interrumpía de golpe.
—¡Lilith! —Grito Robert mientras abría la puerta del despacho de Lilith de golpe.
—Que ocurre con frecuencia la aludida— que es todo este jaleo que interrumpe mi meditación diaria.
Robert se necesitará unos momentos para recuperar el aliento con las rodillas semiflexionadas y con las manos apoyadas en sus rodillas. Era un hombre alto, fuerte y pelo corto. Lilith por su parte se levantaba del suelo dando por terminada la sesión de meditación.
—El descendiente a aparecido, el sello se ha roto detectado Robert aun jadeando.
—¡Como dados! —Exclamó - encuéntralo y tráelo ante mí, es cuestión de vida o muerte, es nuestra única oportunidad de ganar esta guerra de una vez. Quiero que todos los miembros de la rebelión por las calles y que estén atentos a cualquier rumor, no podamos dejar que Amón le encuentre o será el fin entendido.
—Por supuesto —y salió raudo de la oficina.

 Lilith se quedó en su despacho pensativa. La hora había llegado y el final que tanto ansiaban los dos bandos se acercaba. Por muchos siglos los demonios habían ganado las batallas, pero ellos habían vuelto a levantar una y otra vez, ahora con el sello roto las tornas posiblemente cambiarían, o esa esperanza tenia, pero tendrían que darse prisa en encontrar al descendente, solo así podría ganar .


CAPITULO 2: EL ENCUENTRO


Los farolillos aumentaron su fuerza, por lo que el camino estaba más iluminado que antes pero aun así más allá de estos, no se veía nada, solo oscuridad. La silueta oscura con ojos rojos y sonrisa blanca seguía allí mirándole sin apartar la vista de él. De pronto, el muro transparente que momentos antes había brillado cuando aquel ser quiso atacarle, volvía a brillar pero esta vez no lo habían tocado, el dibujo de la espiral en mitad del muro iba desapareciendo poco a poco y a medida que esto pasaba el muro iba adquiriendo más brillo, también iban apareciendo pequeñas grietas en algunas partes del muro invisible. “¿sería aquel ser el causante de aquello?” se preguntó Oliver, que no podía hacer otra cosa más que mirar, no sabía qué hacer. El símbolo en espiral desapareció por completo y el muro estalló en mil pedazos, Oliver se cubrió la cara con los brazos para que los fragmentos no le dieran, pero estos se iban disolviendo a medida que se iban alejando de su origen, por lo que cuando llegaba al cuerpo de Oliver era poco más que arenilla a punto de extinguirse. Oliver al darse cuenta de esto dejo de cubrirse y observo a su visitante que no se había movido ni un ápice de donde estaba.
Por fin —dijo aquel ser, acto seguido se abalanzo sobre Oliver cogiéndole por el cuello con una mano oscura como la noche en la que parecía que terminaba en unas largas garras y le levanto en el aire hasta que quedaron a la misma altura, aquella cosa medía 2 metros y Oliver apenas pasaba del 1,70.
—¿Q... qui... quién eres? —consiguió preguntar Oliver aun con esa mano monstruosa apretándole el cuello con fuerza pero dejándole respirar, ese ser parecía que sabía lo que hacía

No dijo nada solo se quedó sonriendo a Oliver con esos colmillos tan blancos y sus ojos rojos clavándole la mirada.
La mano que le agarraba a Oliver ahora estaba apretando cada vez con más fuerza alrededor de su cuello, esta vez si se estaba quedando sin respiración y no podía hacer nada para evitarlo, no porque fuera más débil que esa cosa, que lo era, sino porque esa mirada que le lanzaba parecía como si le estuviera hipnotizando, se encontraba a su merced.
De pronto en algún lugar de aquella oscuridad surgía una voz con poca fuerza.
—Er
—Iver
—Oliver
Alguien lo estaba llamando aunque Oliver pensaba que era más fruto de la falta de aire que una realidad. Aquel ser de pronto soltó a Oliver haciéndole caer al suelo los 30 centímetros que le había levantado sin dificultad, cayó como un saco de patatas sin poder evitar amortiguar el golpe en la caída, Oliver ya estaba inconsciente cuando su cuerpo tocó el suelo.
—¡Oliver!
Alguien gritaba su nombre, pero en su estado de seminconsciencia no sabía quién era “seria aquella cosa otra vez”.
—¡Oliver despierta!, ¡Oliver!
Oliver seguía el sonido de esa voz tan familiar e iba haciéndola caso, iba despertando y según despertaba iba reconociendo la cara que estaba frente a él mirándole y hablándole, era Charli.
Charli veía como su amigo se despertaba poco a poco, abría y cerraba los ojos, confuso.
—Hey estas bien —le preguntó Charli cuando vio que su amigo se había despertado por fin e iba incorporándose hasta quedar sentado en el suelo.
—¿Que... que ha pasado? —pregunto Oliver aun confuso.
—Un hombre nos atacó con una navaja y quería que le diéramos todo lo que tuviéramos de valor, yo me hice el héroe... no sé por qué, pero lo hice y me quitó de en medio de un golpe con la mala suerte que me di en la cabeza contra el muro y me quede inconsciente... cuando me he despertado te he visto tirado en el suelo, ¿no lo recuerdas?
—No... No recuerdo nada... —cada palabra era como un mazazo dentro de su cerebro- solo sé que tengo un terrible dolor de cabeza.
Y era verdad, no recordaba nada de lo que había pasado desde que oyó una voz detrás de ellos obligándoles a que le dieran todo lo que tenían.
—Mira a ver si no te falta nada —sugirió Charli— extrañamente a mí no me falta nada.
Oliver hizo caso, miro en sus bolsillos del pantalón y busco sus llaves de casa, su cartera y su móvil, estaba todo, antes de que se dispusiera a pedirle a su amigo su mochila este ya se la estaba dando, pero tampoco faltaba nada en ella, “una pena” pensó, pues podría haber sido la excusa perfecta para escaquearse de los deberes de la semana siguiente.
—No me falta nada —dijo por fin, retumbándole aun en el cerebro cada palabra que salía de su boca o de la de su amigo o de cualquier sonido que hubiera en la calle a causa del dolor de cabeza. “esto es peor que una resaca” pensó, aunque no había tenido ninguna porque no le gustaba beber pero creyó que eso debía ser algo muy parecido.
—Pues algo ha tenido que pasar porque si no, no lo entiendo. Oye, ¿no serás una especia de ninja y te lo cargaste después de que me dejara inconsciente, después te deshiciste del cadáver y volviste corriendo y disimulaste que estabas inconsciente porque si yo supiera la verdad tendrías que matarme no?
Oliver lo miró incrédulo, sabía que su amigo era fan de todo lo sobrenatural y de organizaciones secretas... pero esta vez se había superado.
—Amigo mío... tu imaginación está a un nivel muy por encima del resto de los humanos, nunca dejaras de sorprenderme.
Charli se echó a reír, la risa de su amigo hizo que le doliera más la cabeza a Oliver cuando ya se le estaba pasando, aun así, el dolor no fue tan intenso como al principio.
—No me culpes, tenía que intentarlo.
Los dos volvieron a reír, a pesar del dolor de cabeza, mientras se ayudaban a levantarse el uno al otro.
—¿Qué hora es? —pregunto Oliver nervioso.
Charli miro la hora en su reloj, eran las 16:30.
—Mierda —dijo este —son las 16:30, mis padres me van a matar.
—Será mejor que nos larguemos de aquí.
—¿No crees que deberíamos avisar a la policía?
—¿Y qué les decimos, que fuimos atracados por alguien pero acabamos inconscientes y cuando despertamos no nos faltaba nada?, se lo tomarían a broma y no harían nada. Además creo que como no ha pasado nada es mejor no preocupar a nuestras familias no crees.
—Supongo que tienes razón.
Los dos chicos siguieron por el callejón y en la salida los dos se despidieron, cada uno se fue por su lado. Charli como buen fan de lo sobrenatural estaba encantado con su experiencia, había sobrevivido a un atraco, pero no sabía cómo y su amigo al igual que él había estado inconsciente y tampoco se acordaba de nada. “habrían sido ayudados por los extraterrestres” pensó. Por otro lado no sabría cómo explicar a sus padres su tardanza. Sin duda le echarían la bronca.
Oliver miro su móvil por si tenía alguna llamada perdida de su abuela, tenía 5. Esperaba que no le hubiera pasado nada y que solo le hubiera llamado para saber que le pasaba. Mientras caminaba a su casa pensaba en que escusa le pondría a su abuela, tendría que ser buena, era vieja pero no tonta
—Hola abuela, siento llegar tarde.
—¡Oliver!, estas bien, me tenías preocupada —dijo mientras se levantaba del sillón y abrazaba a su nieto.
—Sí, perdona abuela, es que nos han puesto un examen el miércoles que viene y charli tenía dificultades con algunos temas que entran, así que nos fuimos a la biblioteca a estudiar, se me olvido avisarte y puse en silencio el móvil para que no nos echaran la bronca... lo siento abuela
. —Que susto me has dado hijo, estaba a punto de llamar a la policía.
—Lo siento abuela, no volverá a pasar te lo prometo —dijo mientras le mostraba una sonrisa de niño bueno, la mejor que pudo a pesar de lo que le acababa de suceder.
—Bueno no importa, ya estás aquí. ¿Has comido, quieres que te prepare algo?
—No gracias abuela, ya he comido —volvio a mentir —me voy a tumbar en la cama, estoy algo cansado.
—Vale, bueno pues que descanses entonces.
—Gracias abuela.
Oliver se fue a su habitación y aunque le hubiera mentido a su abuela, en verdad no tenía hambre, pero si le hubiera dicho la verdad, la hubiera preocupado y no quería hacerlo, pues aunque había sufrido un intento de robo, estaba bien. Solo quería acostarse y relajarse en su cama un rato, no sabía por qué pero estaba muy cansado, le dolía todo el cuerpo, como si le hubieran dado una paliza. Todo era muy extraño pero no quería pensar más, solo quería acostarse en su cama y dormir un rato.
La luz le entraba en su habitación y le daba de lleno en la cara a Oliver, este se fue despertando según iba notando aquellos rayos de sol en su cara, cuando se hubo desperezado observo que el sol le hacía daño en los ojos, Miro su reloj de pulsera, eran las 21:00. al final había dormido 5 horas, un poco más de lo que pensaba pero ya no se sentía cansado, es más, se sentía extrañamente lleno de vitalidad, más de lo normal, le había sentado bien la siesta. “Un momento” se dijo. Algo no le cuadraba, si fuesen las 21:00 seria de noche y además, el sol se pone al otro lado de su edificio, en su habitación el sol solo estaba tan bajo cuando amanecía. “entonces... eran las 9:00 de la mañana. ¡Había dormido 17 horas!. ¿Cómo podía haber dormido tanto, estaba tan cansado en realidad?” pensó. Una vez despejado se levantó y salió de su habitación, la luz tenue de la mañana entraba a través de los cristales, la única habitación inundada de luz era la suya, pues todas las demás ventanas de las habitaciones y estancias de la casa daban al lado contrario. Se fue al baño y se lavó la cara, después se dirigió al comedor donde estaba desayunando su abuela.
—Buenos días bella durmiente, menuda Siestecita
—Buenos días abuela —dijo mientras sonreía —¿que tal has dormido?
—Muy bien, y tu cielo. ¿Has vuelto a tener alguna pesadilla?
—No, la verdad es que no. he dormido mejor que nunca.

—Me alegro mucho hijo.
—Bueno voy a desayunar, que tengo un hambre de mil demonios.
Su abuela le lanzo una sonrisa cariñosa y Oliver se la devolvió, después se fue a hacerse su desayuno que consistía en un vaso de leche con cola-cao y dos tostadas con mantequilla y mermelada, que mojaba en el cola-cao. Oliver se sentía muy bien, hacía tiempo que no se sentía así. Mientras esperaba a que el cola-cao se calentara en el microondas le vino una imagen a la mente, en la que vio como él había inmovilizado el brazo por detrás de la espalda a su agresor el día anterior, empezaba a recordar lo sucedido. “Así que, así es como se deshizo del atracador” pensó. No le dio mayor importancia y cuando el cola-cao estuvo listo lo saco del microondas y desayuno.
Después de desayunar, hizo su cama y la de su abuela e hizo otras labores del hogar como hacia todos los fines de semana para ayudar a su abuela, ya que entre semana no podía. Después cogió un libro y se puso a leer, el libro se llamaba “EL RESPLANDOR.” De Stephen King. Era su autor favorito aunque debía de reconocer que en algunos libros le costaba seguir el hilo de la historia, ya que jugaba mucho con el tiempo en sus historias. Estaba leyendo una parte de un personaje de la historia y en el siguiente párrafo retrocedía en el tiempo para contarte lo que le estaba pasando a otro personaje, era un poco lioso y confuso pero aun así le encantaban sus libros. Al cabo de un rato le vino otro flashback más extraño que el del desayuno. Estaba arrodillado con una mano en el hombro derecho y con un terrible dolor por todo su cuerpo. También veía a su agresor retroceder con un gesto de miedo en la cara, volvió la vista hacia abajo y vio que su mano estaba despidiendo humo rojo, pero no solo su mano si no que todo su cuerpo despedía aquel humo rojo, volvió a mirar de frente y en cuanto el agresor le miro salió corriendo... después no hubo más que oscuridad. Recuperado del flashback dejo el libro en la cama, le dolía la cabeza demasiado como para seguir leyendo, suponía que lo que acababa de ver era una alucinación, era imposible que una persona empezara a echar humo rojo por todo su cuerpo, pero aun así por que le había venido esa alucinación, era muy raro. El dolor de cabeza se le empezaba a pasar y decidió no darle más importancia, por lo que siguió leyendo.
Oliver miro su reloj, era la 1:30 del mediodía y no paraba de darle vueltas a aquella alucinación, por lo que decidió que en la comida le diría a su abuela que había quedado con Charli para ir a dar una vuelta y cenar por ahí, era la segunda mentira que le diría a su abuela pero no quería preocuparla tontamente, solo quería pensar a solas con un poco de aire fresco, además, seguramente no fuera nada.
Después de comer se despidió de su abuela y salió de casa, se dirigía al único sitio del pueblo en el que podía pensar con tranquilidad o simplemente estar solo sin nadie que lo molestase.
Fue en ese lugar en el que acudió por primera vez después de la muerte de sus padres, en el funeral no pudo aguantar más el dolor ni los mensajes de pésame de amigos de los padres y familiares, apenas tenía 7 años, así que sin pensárselo salió corriendo sin dirección alguna, solo corría y corría haciendo caso omiso de sus familiares que le llamaban por detrás, hasta que al fin se cansó de correr y se encontró en un descampado a las afueras de la ciudad, no había nada a excepción de tres tubos de 5 metros de largo y 1 metro de diámetro, dentro cabía perfectamente una persona , dos de ellos estaban en el suelo haciendo de base y otro encima, formando un triángulo equilátero. Oliver cansado, se metió dentro de uno de los tubos y se sentó dentro con las manos rodeando sus piernas, después lloro, lloro durante horas dentro de aquel tubo, sin que nadie encontrara su escondite. Cuando se encontró mejor salió de su escondite y fue a su casa, al llegar todos le abrazaron y le besaron. También le preguntaron donde había estado pero él nunca lo dijo, ese sitio se había convertido en un lugar muy especial para él, en el que acudiría cuando quisiera estar solo.
Y ahí estaba, en su escondite. Nunca le había dicho a nadie donde estaba, ni a Charli ni a su abuela. Era mucho más mayor que la primera vez que entro en uno de los tres tubos por lo que no cabía sentado a sí que ahora se contentaba con estar tumbado dentro y debía de reconocer que estaba mucho más a gusto. “aunque me tendría que traer una almohada al menos” pensó. Dentro no paraba de darle vueltas a la cabeza sobre el tema del flashback que había tenido por la mañana en relación con lo acontecido el día anterior. ¿Porque había visto eso?, ¿sería real lo que vio?, ¿si así fuera como sería posible? El primer flashback no le importaba mucho, había practicado defensa personal y sabía como quitarle un arma blanca a un rival a sí que supuso que si era real, pero lo otro no lo entendía y cada vez que pensaba en ello más raro se le hacía y más preguntas se agolpaban en su cabeza. A medida que pensaba en ello, empezó a recordar el sueño que tuvo justo antes de despertarse de la inconsciencia, no había sido el mismo sueño de siempre, había evolucionado y de una forma más extraña aun, ”¿estaría todo relacionado?” se preguntó, no lo creía y esperaba que así fuera. Pero su “sexto sentido” como él lo llamaba le decía que todo había ocurrido de verdad y que pronto averiguaría más acerca de ello. Su sexto sentido no le había fallado nunca y eso le aterrorizaba, “aunque bueno, siempre hay una primera vez para todo” Penso. Paso las horas allí tumbado, hasta que se dio cuenta que el sol se había ocultado, miro la hora, eran las 9 de la noche “ya va siendo hora de volver a casa” se dijo. A sí que salió del tubo y estiro un poco la espalda, lo necesitaba después de estar tantas horas ahí metido. Mientras estiraba miro al cielo, estaba despejado y sin estrellas. De hecho... no había ni una pizca de viento, ni un ruido por pequeño que fuera, no se oía nada, era como si se hubiera quedado sordo.
—Hola —dijo para romper aquel silencio aterrador y para confirmar que no estaba sordo.
Como era de esperar nadie respondió y para colmo a Oliver le pareció como si el descampado estuviera más oscuro de lo normal, no había farolas alrededor pero no lo recordaba tan oscuro o eso creía. “imaginaciones mías” supuso. Pero su sexto sentido le decía que estaba pasando algo y que tenía que salir de allí cuanto antes si no quería involucrarse en algo que no le iba a gustar. Así lo hizo, empezó a andar hacia la salida de aquel descampado ahora tan siniestro. Ya estaba por la mitad del descampado, pero parecía que la salida se iba alejando el doble de rápido de lo que el avanzaba, parecía una película de terror. “cálmate solo te has puesto nervioso por la falta de viento y ruido y los nervios han evolucionado a miedo, cálmate” se dijo a sí mismo, así que se paró y cerró los ojos, respiro hondo 3 o 4 veces hasta que logro calmarse. Cuando los abrió la salida estaba más cerca de lo que creía pero el ambiente seguía igual de calmado y tenso, así que decidió salir de allí rápido pero calmado antes de que se volviera a poner nervioso.
Pero en un instante algo lo lanzo por los aires hacia atrás unos 5 metros, no le había dado tiempo a ver nada, solo sintió que algo lo golpeaba en el pecho y lo lanzo por los aires. Oliver cayó al suelo como un saco de patatas.
—Vaya, discúlpame. Creo que me he pasado —dijo alguien delante de él. Después se echó a reír.
Oliver consiguió incorporarse hasta llegar a sentarse en el suelo y miro a la dirección de dónde provenía esa risa. Donde había estado el antes hacía escasos segundos ahora se encontraba un hombre alto con pantalones vaqueros negros y una camiseta de manga corta ajustada y negra.
—¿Quién eres? -preguntó asustado.
Aquella persona empezó a andar hacia él, no podía distinguir su cara a causa de la oscuridad reinante en el lugar pero sí pudo ver que aquella persona era alta y fuerte. “esta vez no será tan fácil como ayer, demonios, que mala suerte tengo” pensó.
—Eso da igual mocoso —empezó a decir aquel sujeto — lo que importa es que te vendrás conmigo.
Oliver consiguió ver mientras se acercaba aquel hombre que, en su camisa había una especie de broche circular en el cual había dibujado una estrella de 5 puntas. Poco sabia de aquel símbolo pero sabía que nada bueno significaba. Oliver se levantó, no estaba herido. Tenía que salir de allí, pero la única escapatoria viable estaba detrás de aquel hombre, por los otros lados del descampado estaba rodeado de un bosque, el cual no conocía en absoluto y posiblemente se perdiera si entraba. Así que decidió dar marcha atrás sobre sus pasos, tenía que pensar un plan y rápido. No podía enfrentarse a él, pues su rival era mucho más fuerte que el atracador del día anterior, así que la defensa personal no le serviría de nada.
—Vamos Olivier, ven conmigo, no te haré daño.

    —“¿me acaba de llamar Olivier?” se preguntó.
— Perdona... pero creo que te equivocas de persona, yo no me llamo Olivier.
Aquel hombre se echó a reír.
—Bueno —dijo al fin. — Sigues siendo la misma persona que estoy buscando, me da igual cómo te llames, pero te vas a venir conmigo.
“Genial, un día me intentan atracar y al siguiente un loco me quiere secuestrar, qué demonios está pasando” se preguntó. Tenía que pensar una escapatoria y rápido. Se encontraba a la misma altura de los tubos y se le ocurrió una idea. Se puso detrás de ellos y espero a que su agresor se le acercara.
—Deja de huir y ven conmigo mocoso, no te voy a hacer daño.
—Soy tonto pero no gilipollas.
El hombre solo sonrió, el chico era inteligente, aunque no había que ser un lumbreras para saber que no era buena idea ir con él. Ya estaba en los tubos y se acercaba a Oliver rozando los lados de los tubos. Cuando estaba a 1 metro escaso de Oliver, este salto hacia arriba apoyando las manos en los tubos y encogiendo las piernas, acercándolas a su pecho haciéndose un ovillo, movimiento que le sirvió para subirse al tubo superior, una vez encima del tuvo empezó a correr en dirección a la salida, pero en el primer paso su pie se topó con la mano de su agresor, no logro agarrarlo pero si desestabilizarlo lo suficiente como para que tropezara y cayera al suelo, pero gracias a su agilidad innata se sobrepuso rápidamente a la caída y volvió a correr. Estaba a punto de abandonar el descampado cuando giro su cabeza hacia atrás para mirar si le estaba persiguiendo, pero para su sorpresa no había nadie, su agresor había desaparecido. Mientras miraba choco con algo que estaba delante de él y lo hizo caerse al suelo, al mirar con que se había dado resulto que era su agresor. “como demonios se había movido tan rápido” pensó.
—Eres ágil chico, lo reconozco, pero el juego se ha acabado, te vienes conmigo.
El hombre estiro su brazo para agarrar a Oliver del cuello. Oliver no sabía qué hacer ante aquella situación, estaba paralizado de miedo. De repente en un abrir y cerrar de ojos el hombre que estaba a punto de agarrarle salió por los aires por encima de Oliver, y este vio como aterrizaba a 4 metros detrás de él.
—Ponte detrás de mí —le dijo una voz delante de Oliver.
Cuando Oliver se giró, vio a un hombre alto y fuerte, con pelo corto y llevaba una camiseta azul oscura y unos pantalones vaqueros negros
—¡A qué esperas, deprisa!
Oliver hizo caso al desconocido que le acababa de salvar.
—Vaya, vaya, eres tu... no imaginaba encontrarte por aquí —dijo el agresor mientras se levantaba.
—No creo que quieras enfrentarte a mí, sabes que soy mucho más fuerte que tú, será mejor que te vayas.
—No puedo hacerlo, no esta vez.
—Como quieras.
Oliver empezó a sentir mucha más tensión en el ambiente de la que ya sentía cuando se disponía a irse del descampado, no sabía que estaba pasando pero intuía que esos dos hombres tenían algo que ver, al fin de cuentas, todo empezó cuando ellos aparecieron. A su agresor se le pusieron los ojos rojos como el fuego y a Oliver le recordó al ser de sus sueños, lo que le heló la sangre. Sin previo aviso su agresor desapareció y en apenas unos segundos volvió a aparecer delante del hombre que tenía delante, a partir de ahí todo ocurrió muy rápido, su salvador golpeo en la cara con su puño al otro hombre, su agresor salió disparado por los aires a una velocidad mucho más elevada que la de antes, el hombre que tenía delante de repente también desapareció levantando la tierra y el polvo del descampado el cual impidió la visibilidad de los acontecimientos que estaban sucediendo más adelante, Oliver empezó a toser a causa de la tierra que se le metía en la garganta. Cuando la humareda se empezaba a disipar y por fin pudo ver algo, lo único que vio fue al hombre que le había salvado, andar hacia él limpiando un cuchillo que tenía en la mano, del otro no había ni rastro. El hombre cuando ya estaba a la altura de Oliver y mientras guardaba su cuchillo en la parte de atrás de su pantalón, cubriéndolo con su camiseta, dijo.
—Me llamo Robert y será mejor que me acompañes, lo que acaba de suceder aquí volverá a pasar, te explicare todo lo que está pasando cuando estemos en un lugar seguro.
Oliver estaba confuso, después de lo sucedido no sabía en quien confiar, pero ese hombre le había salvado la vida, algo le decía que le siguiera, quizás fuera su sexto sentido o quizá no, pero la realidad era que necesitaba respuestas, así que decidió arriesgarse y aceptar ir con el desconocido.
—De acuerdo —dijo a regañadientes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Comenta todo lo que quieras y estaré encantado de responderte

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *