jueves, 2 de mayo de 2019

UNOS KILOS DE MAS

MI VISITA MEDICA



Me desperté un día, e hice mi rutina, me duche, me puse la ropa que ya tenia preparada la noche anterior, tome mi dosis de cafeína con un par de tostadas, revise que llevara todo lo necesario en mi bolso, mi inhalador de asma, la cartera, las llaves del coche y la hoja con mi siguiente consulta medica. Odiaba los médicos, odiaba tener que ir explicarle la situación a cualquier medico, y que me miraran con cara de no saber que tengo. 

Mi situación la basaría como alguien que rompe con su pareja, tus amigos te escriben textos preciosos, como una si fuera una pequeña competición para quien es el mas cuco, te dedican todo el tiempo en hacer cosas para que tengas la cabeza ocupada. Al principio se agradece esa atención extra, luego ves que no todos son mensajes de alegría, que hay otro tipo de gente que te mira como si fueras un bicho raro pero va pasando el tiempo y lo que el mundo no sabe es que peor estas, y ese tiempo que te dedican va desapareciendo, creyendo que un día te recuperaras, pero el mundo no sabe que no todo es tan maravilloso. Que te tienes que engañar y hacer creer como si fueras una mariposa y haz salido del capullo, pero que en realidad estas aun ahí.

-Señorita seré muy breve con su situación, tras dos años haciendo pruebas, hemos detectado que tiene una enfermedad en la piel.

-Como....No entiendo doctor....

-Es difícil asumirlo, pero déjame explicarlo. Se llama Síndrome de Marfan, es una enfermedad de la piel que se trasmite por la genética. Es característica en personas que son altas, delgadas. Afecta al órgano del corazón, a los ojos, los vasos sanguíneos y por ultimo al esqueleto.

-Y que tendré que hacer?

-Tendrá que ir semanalmente al hospital, que se encargan del estudio de enfermedades de la piel, probaremos algunos fármacos, para que no tengas efectos secundarios, podremos una dieta por tu peso y altura no cuadra, también tendrás que hacer unos ejercicios por tu dolencia en tu espalda, al coger peso en tu trabajo.

-Voy a morirme?

-Podrías morir hoy, o mañana, puede por la enfermedad, o por algún accidente o ves a saber que sucederá al salir de la consulta, no te voy a engañar pero si no empezamos con la medicación el Marfan puede derivar en la esclerosis múltiple.

-Es decir podría acabar en una silla de rueda.

-Eres joven, y la hemos podido detectar a tiempo, el tiempo lo tenemos a nuestra contra. Pero encontraremos alguna solución, aunque no sea fácil.

Salí de la consulta medica, con un folleto sobre mi enfermedad, un cd con las ultimas pruebas que tendría que llevar la semana que viene al hospital de Barcelona al cual me mandaban, tendría que llamar a mis padres para que se hicieran unas pruebas genéticas, para saber de quien la he cogido. Me dirija al estanco a comprar una caja de tabaco, es algo contradictorio pero fumar teniendo asma, es algo absurdo, pero solo fumaba cuando me estresaba, y cuando estaba furiosa, o triste o cuando acababa de echar un polvo,

Ahora que sabéis algo de mi, tendré que hacer una pequeña presentación, vivo en un pueblo de la costa, me independice al ser mayor de edad, me saque un titulo auxiliar de enfermería, y estaba trabajando en la residencia donde esta mi abuela ingresada, tengo un hermano mayor, mis padres están separados, son todo datos sin relevancia, pero todo tendrá sentido en mi historia. Físicamente soy demasiada alta para ser una mujer, y demasiada delgada por mi estatura, llevo el complemento unas gafas de pasta, y un pelo marrón largo con flequillo, a por cierto me llamo Melissa, aunque todos me llaman Meli. Mi vida social, con tantos médicos y tantas pruebas es bastante reducido, cuando tengo algo de tiempo libre quedo con mi mejor amiga Pauli, o mi compañera de trabajo Victoria, y desde hace unas semanas tengo un nuevo vecino, se llama Fede, al cual paso la mayor parte del tiempo, pero bueno ya lo iréis averiguando.

Así que volvemos ya a mi presente, me encontraba en las calles de mi pueblo recién salida de la consulta del medico, no sabia a quien llamar, pero resulto que mi móvil ya empezó a sonar.

-Hola caracola.

-Hola Pauli...

-Que te dijo el medico?

-Pues...no se si son buenas o malas noticias....

-Te van a mandar a marte para hacerte mas pruebas?

-No.

-Entonces a la luna?

-Tampoco.

-Entonces...han descubierto que eres una hija desaparecida del conde, y te deja toda su herencia.

-Tu sentido del humor no es que me ayude mucho Pauli

-Bueno, pues... tomamos algo, quedemos para comer y me explicas lo que quieras explicarme.

-Quiero estar sola, no me apetece mucho hablar digamos -siempre que tenía medico, Pauli estaba a mi lado, no me acosaba a preguntas, sabia que no era fácil estar en mi piel, y que llevaba años de medico en medico, agradecía esa preocupación a distancia pero que a la vez fuera cercana.

-Este fin de semana se que tienes fiesta, me puedo acercar y tomar algo, o puedo coger el coche ahora mismo y presentarme en tu casa en una hora.

-Mejor nos vemos el fin de semana, mañana me toca trabajar y tendré la cabeza ocupada.

-Bueno el sábado cuando este de camino te llamo y vamos improvisando.

-Si...oye gracias.

-Uy que me des las gracias significa que tiene que ser un culebrón, lo que tengas metido en tu cabecita.

La conversación acabo con un par de bromas, y un hasta luego cabeza de melón. Pauli y yo eramos muy diferentes, pero nos complementamos bastante bien, Pauli la conocí hará unos 10 años, cuando mis padres se separaron, mi padre se mudo a pueblo de la costa, la custodia se la quedo mi madre, y pasaba los fines de semana en el nuevo pueblo de mi padre, casualmente Pauli era la vecina de arriba donde vivía mi padre, y aunque al principio no nos llevamos bien,  poco a poco nos hicimos buenas amigas.

Llegue a mi piso, vivía en el centro, en un piso que dentro de unos cuantos años seria mio, era un segundo sin ascensor, con dos habitaciones, un comedor con su sofá cama, una pequeña cocina, Fede se encontraba en la cocina, tomándose una cerveza, no es que tuviera las llaves de mi piso, pero sabia que tenia una llave de repuesto, y desde ese día se colaba a veces a mi casa a hacerme compañía o como el decía a tocar la moral.

-Hola compi.

-Si sigues robándome la cerveza te haré pagar un alquiler.

-Bah deja tus malos rollos, coge tu cerveza, pon tu culo en el sofá y dime que te ha dicho el carcamal de tu doctor. -Pues-cogí la cerveza que me tendía en su mano, cerré la nevera y me dirigí al salón -tengo un síndrome, Margan,no Marpal, no espera-saque mi bolso el panfleto que me dio y se lo di a su mano, nos sentamos en el sofá uno al lado del otro, yo opte por sentarme de rodillas mientras que el opto por sentarse como el decía de una forma sexy.

-Bueno...A ver no te diré lo que la gente dicen estas situaciones.

-Fede, tu normal, no es que seas.

-Pues, a pesar que esa gente vestida de blanco, tengas esta enfermedad, vas a tener que coger el toro por los cuernos.

-No quiero, eso.

-¿Vas a rendirte y abandonarte?

-No, es jodido, mi vida es jodida.

-Si crees que siendo negativa, y haciéndote la victima, ganaras, adelante. 

-Estoy en shock.

Fede se levantó, dejó la cerveza al suelo, y me cogió de las manos, deje mi cerveza, y me puse delante de el, Fede era mas alto que yo, eso era difícil de encontrar porque yo ya media un metro y ochenta centímetros, el media aproximadamente un metro y noventa, tenia unos ojos castaños como yo, su pelo era castaño y corto, el era corpulento, hacia deporte y se cuidaba, hasta iba al gimnasio. Su actitud era la de un chico que crees que es un rebelde, pero es un trocito de pan, que no quería demostrarlo a todos, lo conocía desde hace solo un mes y medio, y desde el día que lo conocí, se metió en mi vida como para no irse el decía. 

-Meli, yo no soy como el resto de la gente, y no se que tengo que decir en estas situaciones, pero te ayudare en lo que sea.

-Fede -aun sentía sus dedos en mis manos, no las separe desde que me las cogió -no hace falta decir nada mas.

-Te llevare al medico, la semana que viene tengo pocos exámenes, y iremos con mi motito.

Siempre me hacia reír, me hacia sentirme viva de una forma diferente, con los chicos no me hacían sentirme como el. El día que lo conocí, regresaba de mi trabajo, ese día había decidido no cambiarme de ropa y llevaba la ropa del trabajo, era febrero, y encima de mi uniforme llevaba mi chaqueta azul favorita, mi pelo lo llevaba recogido por un moño que con tantas horas estaba desformado. No encontré parkin cercano, y se había puesto a llover, iba corriendo, y me encontraba en el portal buscando mis llaves.

-Mierda, donde tendré mis llaves.

La puerta se abrió desde dentro, y un chico al cual no había visto nunca, abrió la puerta.

-Te ayudo?

-Gracias, no encontraba las llaves.

Me miro de arriba abajo, con las pintas que llevaba podría parecer ser una delincuente, como llovía había decidido ponerme la capucha, asi que iba todo blanco, hasta los zuecos, se me olvido cambiarme de zapatos.

-Eres inquilina de aquí o vienes a ver a alguien?

-Vivo aquí.

-Entonces seremos vecinos.

-Oh esta guay.

El misterioso chico, se dirijo por la puerta, el llevaba un chándal gris, a pesar que llevara esa ropa, le quedaba bien, se puso la capucha, abrió la puerta y dijo: Hasta luego vecina. Me dirijí a mi piso, me quite la chaqueta, me duche y me puse el pijama, uno de esos gorditos, con un osito en la blusa. Eran las diez de la noche, me calenté la cena, unos macarrones que hice ayer, puse la televisión la película que me quede a medias de ayer, me senté en el sofá dispuesta a relajarme cuando sonó el timbre.

No estaba acostumbrada a recibir visitas a estar horas, lo normal hubiera sido mirar la mirilla pero opte por abrir así sin mas a ver quien era.

-Ey-el mismo chico, me saludo con una mano, estaba delante mía, con la capucha puesta- no tendrás un poco de hielo?

-¿Montas una fiesta, un miercoles por la noche?- dije con los brazos cruzados-.

-Compre unas cervezas, pero me las han dado calientes.

-Prueba a los demás vecinos, tengo cosas mas importantes que hablar con un...

-Federico, con hablar con Fede tu nuevo vecino, sexy y listo -me tendió la otra mano para que la estrechara.

-Melissa, tu vecina.

-Mi vecina de enfrente, casualmente he alquilado tu piso de enfrente, tendremos que ser buenos amigos.

-Vecinos en todo caso, trabajo duro, y tengo muchas cosas que hacer.

-Como dar hielo a mi cerveza, tengo seis podría darte una, pasar a tu piso, y conocer a mi nueva vecina, dulce y amable.

-Acabo de venir de trabajar, después de doce horas, lo ultimo que quiero, es que me toque el chulo de turno.

Cerré la puerta en sus narices, no es que fuera la persona mas amable del mundo, pero el mundo me había enseñado a que no a todo el mundo es amable, de niña se habían reído de mi por mi estatura, los chicos no querían salir con alguien mas alta que ellos, y me cerré en que todo el mundo es malo y que yo soy un angelito caído por alguna razón. La mañana siguiente tenia visita medica, era las 8 de la mañana, y volvía de una analítica, me dirigía a casa, para poder descansar, cuando mi nuevo vecino se choco conmigo sin querer.

-Mira por donde va.

Su voz retuvo por mis oídos, yo iba en dirección a mi casa, y el iba a la dirección contraria, como la prueba me la habían echo cerca, había decidido ir a pie, el choco conmigo de una forma que casi me caigo al suelo.

-Eh has sido tu, quien choco conmigo.

-Vecina.

-Tenias que ser tu.

A esas horas no es que hubiera mucha gente en la calle, hacia frió, llevaba una gran bufanda, y mi chaqueta de la noche anterior, pero por su parte el solo llevaba un jersey gordo, y un gorro negro.

-No estoy acostumbrado a que me rechacen.

-Yo no tengo tiempo para tonterías.

-Déjame que te invite a un desayuno.

-No tengo hambre- mi estomago en ese momento sonó, que increíble casualidad- bueno un poco pero no necesito tu limosna.

-Seré tu vecino, me vas a tener que ver si o si, déjame que te enseñe a que no soy como tu te crees.

-Se como eres, se lo que quieres, un polvo.

-Un polvo, no se dice nunca que no, pero si es con una chica guapa- dijo mientras daba un paso delante -no diría que no.

-Vecino a sido un placer pero tengo cosas que hacer.

Me despedí y me marche hacia mi piso, al día siguiente trabaja, estuve todo el día fuera, a la llegada de mi hogar, me encontré a mi vecino, en el portal, el decía que iba buscar el correo pero a las nueve de la noche, quien va a buscar el correo, a la mañana siguiente tenia fiesta y cuando decidida hacer la compra, mi vecino se encontraba saliendo por su puerta, creyó que llevar el carro seria una acción de bondad, cosa que consiguió que mi carro cayera escaleras abajo Debo aclarar que en mi trabajo unas doce seguidas, trabajo un día y tenia fiesta al día siguiente, en una semana trabaja 3 días y a la siguiente 4. Hablando claro de un mes trabaja la mitad. La semana pasaba y el nuevo vecino, conseguía que me lo encontrara una o dos veces mas.

-Dale una oportunidad, al muchacho.

Tras una semana con encuentros con mi vecino, decidí quedar para comer con Pauli, era ya domingo y tenia ese fin de semana fiesta, se había quedado a dormir a mi casa, y tras un pequeño encuentro con el vecino, estábamos en mi salón, comiendo palomitas en mi sofá cama, tras una cena de sushi, cerveza y de postre palomitas y la nueva película del mes.

-No, se cansara en unos días, y tendrá un nueva presa.

-Vamos estas buena, nadie se iba a fijar en alguien como yo.

-No empecemos.

-Si, es verdad.

-Pauli, como oiga que esos kilos que te sobran, por ser un taponcito, eres fea te echo por mi ventana, eres guapa, tienes unas curvas que te hacen preciosa, tus ojos verdes, tu nariz de patata, tu pelo teñido de rojo, tu pircing en la nariz y tus dos pequeños tatuajes, te hacen demostrar tu personalidad. Enamoraras a alguien con tu virtud, cuando descubran que eres la veterinaria, mas joven que conozco, y que estas en contacto con animales, verán tu gran corazón.

-Cuando quieres, sabes sacar tu vena ñoña.

-Y cuando quieres sabes tocarme la moral para que te diga cosas ñoñas.

-Hacemos una cosa, dale una oportunidad a ese chico, y te haré caso.



-Me lo pensare, Pauli, solo te puedo prometer eso.


AUTORA: Cristina Puig Cotano 

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